Mucho ruido, poca caridad

Mucho ruido, poca caridad. 

Seguimos en este año trepidante con más tibieza que luz. Mucho ruido.
Mucho ruido que generan los diferentes gobiernos para llamar la atención,
y tapar los escándalos y corruptelas. Año en España de elecciones, 
de ciertas autonomías, de ese despropósito de gobiernos regionales.
Un país, 17 reinos de taifas. Y en vez de negociar, van al duelo electoral.

Propuestas que son ninguneadas, líneas rojas traspasadas.
Aquí sólo importa obedecer lo que las élites globalistas desde Europa ordenen.
Sólo queda un partido díscolo y el cansino esfuerzo mediático para destruirlo.
Para someter toda opinión que difiera el discurso único impuesto
Bueno, si eso no es tiranía, que Dios se apiade de tanto ciego.

Mucho ruido, la guerra se avecina. Irán continua con sus ataques, EEUU responde,
ahora que están perdiendo, no sólo contra sus compatriotas sino a todos.
Hay demasiados personajes e intereses que en nombre de la falsa paz,
apoyan la guerra. Se apoya una guerra cuando no se reacciona a la tiranía.
Cuando hay chiringuitos y redes clientelares que viven del robo social. 

Cómo permitieron que Hitler se apoderara de Checoslovaquia, igualmente,
se toleran regímenes criminales como el de Irán que apoyan el mal mundial.
Regímenes que se han estado apoyando entre ellos. Y el PSOE, apoyándolos.
Es la lógica de un partido criminal que vive de imponer y censurar al resto.
Cuando pierden el discurso, sacan una ley para encarcelar la verdad.

Antes de todo eso, habían ninguneado en el mejor de los casos, al resto.
Difamaciones y manipulaciones gratuitas, en otras épocas, y en general, en ciertos momentos, asesinatos y acciones de terrorismo colectivo. Tiranía.
Parece demasiada casualidad sufrir España tantos desastres, y la respuesta,
siempre un gobierno carcajeándose por continuar en el poder perdiendo todo.

Mucho ruido, poca caridad. Sobra soberbia en el mundo, sobra materialismo.
Nos falta humanidad. Es triste leer las noticias cargadas de muerte y desgracia.
La eutanasia avanza en occidente. La negación de la vida a mayores y enfermos.
Rechazan a los discapacitados desde el vientre (antes disminuidos, pero lo 
único interesante era prohibir el término por ley). La dignidad es salvar su vida.

En ciertos lugares del mundo hay una respuesta desde la fe y la libertad.
Pero la tiranía ha llegado demasiado lejos y la respuesta es tardía. Es grave,
que los padres ya no tienen la patria potestad real de sus hijos. 
El Estado es padre, "dios" y patria, de todos los desgraciados que pagamos impuestos y de todo lo que pise suelo. Salvo a las élites y a quien convenga.

La personas se han envilecido en este ambiente. Es la antesala del inferno.
Nos tienen el cerebro congelado. Competimos por limosna, el trabajo escaso.
Altos precios y grandes cargas burocráticas. Nadie educa en valores, para ellos
son meros escritos para ganar un ascenso en la clase social. La política para todo.
Si no vales, te desechan. El que sirva, será explotado hasta la muerte. Esclavo.

La burla y el desprecio es entretenimiento. El escarnio es diversión, amigos.
La amistad no vale nada. Hoy está, mañana no. Muchos para la lujuria,
otros para la vanidad. En todos ellos está la perdición, y si no huyes, tú también.
La vida es demasiado corta para egos y falsas meditaciones, culto al solitario, 
con dineros y posibles. Ninguno sabe de caridad, y ninguno será feliz después. 

Cuaresma. En una sociedad "laica", forzando el estado PSOE a la muerte,
de todo lo sagrado de la fe y la devoción, los valores desaparecen con todo.
Las nuevas generaciones van olvidando siquiera lo que era. Se condenan.
Porque el destino final no es algo a elegir, no se puede tapar el sol con el dedo.
Dios está presente en todo, y sufre por todos nuestras ofensas que le hacemos.

Grande debe ser el perdón, para quienes muestren humildad y arrepentimiento.
Sólo el Espíritu Santo vivo nos mantiene en vida y nos da fuerzas en la debilidad.
Dios quiere seamos fruto por la fe, del gran amor que nos hizo ser creados.
Tenemos que mantenernos firmes contra este mundo materialista sin amor.
Porque sólo la caridad nos puede salvar, de este mundo de ruido pocas nueces.

En estos tiempos de recogimiento, de espera, de oración, para los creyentes.
Tener templanza y esperanza. Vienen pruebas difíciles para todos.
Felices semanas a todos, y ojalá que vengan nuevas buenas.


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