Un país...
Un país... Un país... En la senda del dolor. Miles de almas abandonaron su templo en vida. Miles de velas encendidas. Miles de seres inocentes que murieron por la irresponsabilidad de otros. Innumerable dolor, millones de lágrimas resbalan por sus tierras. Nadie entiende el porqué, nadie es capaz de asumir tal pérdida. Por desgracia, hay quienes no son nadie y su fanatismo les supera. Un país de irresponsables. Personas digamos que en su conciencia decidieron perderla. No son de fiar. Por confiar en quienes el bien desprecian, cometen acto irresponsable. Por apoyar y elegir a quienes en nombre de nadie tiranizan a quienes no quieren. Gentes que persiguen también pajas en ojos ajenos, y están ciegos. Desprecio. Y de todos será culpa, nunca de quienes les sometieron y vaciaron su mente de sentido. Un país en el que quienes ayer sentían vergüenza, hoy lo dirigen. Los que ayer gritaban con agresividad, y exigían revolución contra la élite, hoy son la élite que amordaza a ...