Al tercer día resucitó. ¿Quiénes más podrán salvarse?
Al tercer día resucitó. ¿Quiénes más podrán salvarse? Seguimos a vueltas de la vida tan rauda de hoy día. No hay tiempo para pensar. Transitamos apurados, ahogados en la monotonía del mundo ruidoso sin alma. Presumimos de bienes vacíos, de vivencias y postureos diversos, de aprendizaje. Pero en este mundo está prohibido confesarse cristiano, vivir la fe, amar. Es un mundo perverso. Siempre lo fue así en el fondo, siempre hubo maldad. Los poderosos compran con vicios las almas de la gente, y nadie es feliz. Creen ser felices hasta que desaparece el bienestar. Mundo material. Y tarde y mal se doctoran en técnicas orientales y terapias de vacío mental. Y así continuamos el viaje fugaz hacia una muerte sin sentido. Sin verdad. Porque el mundo nos arrebató la luz y la verdad, y no quisimos creer. Cristo vino al mundo, habitó entre nosotros, y predicó el evangelio. Trajo la luz que da sentido a todo. Y el mundo le condenó por no querer la luz. Al tercer día resucitó. ¿Quié...