Después de todo... ¡Feliz navidad!

Después de todo... ¡Feliz navidad!

Como siempre vamos viendo el año dar sus últimos coletazos...
¡Ay Señor! Ha sido un año de contrastes y sinsabores, melancolías,
las melancolías algunas falsas, de ciertos fanáticos queriendo celebrar,
una no victoria contra supuestos tiranos ya muertos. En vida, ni intención.
El aquelarre no les funciona ya mucho, pesan más las penurias diarias.
Hay que ser fanático y estar ciego para preferir seguir perdiendo vida, 
y seguir perdiendo poder adquisitivo, para ningún bien de nadie, sólo mal.

Estas fechas son siempre especiales, entrañables para unos, 
para otros de cierta tristeza por la ausencia, la presencia de sillas vacías.
En nuestros corazones se siente la tristeza, tristeza que pesa en pecado,
de condenarnos a la inacción y renunciar a ser felices. Ellos se fueron,
pero querrían que fuéramos felices. Luego en la otra vida nos pedirán cuentas,
de todo el bien que se dejó de hacer y del sufrimiento y el mal permitido. 
Nunca dejemos de rezar por ellos y por los demás, hace mucha falta. Sálvalos.

He perdido a seres en estas fechas, a quienes no volveré a ver en esta vida.
Hace cuatro años justo en nochebuena me llegó una terrible noticia.
Un amigo que acababa de morir que llevaba un mes ingresado. Pobre.
El pesar fue muy grande. Pero no me he resignado al dolor, le recuerdo siempre.
No hay que renunciar a ese recuerdo, pero el duelo tiene fecha de caducidad.
Tenemos que valorar todos los momentos, duros o buenos. Y seguir,
porque algún futuro vendrá después, con nuevas caras quizás.

Después de todo, nadie nos apartará del amor si no queremos.

Occidente se va muriendo, por falta de valores tradicionales. Somos cansinos,
muy cansinos en ello, porque ya te lo dicen los propios necios que quieren,
a costa de nosotros, conquistar una tierra ya quemada por el globalismo.
Occidente se basa en la fe en Cristo, y no en otros paradigmas vacíos. 
¿El Islam? Como muchas nuevas ideologías, vacías de toda fe superior.
Sectas y modos de vida sin reflexión vital, ideologías de la tiranía por nada.
Del todo, por la nada, porque te dicen todo lo que harás, no te ofrecen salvación.

Son muchos años así. Se vacía a la gente de fe, de creencias anteriores.
Y nos sumergen en el materialismo y la rutina , nos hacen robots sin pensar.
o en mera diversión por el placer de nada. Y nos apartamos de los demás.
No podemos ser felices en la soledad de lo material. Ni en el dolor.
El duelo, una excusa de tantas ya, para no querer sentir en compañía.
Cuánto se parece hoy al ayer, el tiempo de las escrituras en que vino el mesías,
cuanta falta de amor y fe había, cegada por la arrogancia. Y casi no le vieron.

Después de todo, Jesús no vino solo.

Un niño vino a Belén, nació entre animales en un pesebre, no había lugar.
Inválido, el hijo de Dios vino al mundo de la forma más humilde posible.
En su grandeza era ser uno más, para a ojos de Dios ser elevado,
como señal de que es Dios quien todo lo puede, de pobres de nosotros,
convertirnos en medio de su gracia. Nos pide que creamos en él.
Y él nos hará útiles. Necesitamos despojarnos de toda falsa arrogancia.
Nuestra forma mortal nos lleva a engañarnos en ser por nosotros mismos.

Necesitamos tener alma desnuda, la mente despierta, para verle.
Sin ataduras ni planes propios de limitadas ganancias, en lo material,
en el materialismo jamás ganaremos nada porque todo se desintegra.
El recuerdo del pasado nos paraliza si sentimos miedo, y no es fácil,
él lo sabe, pero necesitamos confiar como de niños para hacer lo imposible.
Los milagros sólo vendrán de Dios, lo inesperado surge de la ilusión,
de la fe, la esperanza, y el perseverar en la fe, dejarnos transformar por él.

En estos días en que ya estamos, que duran bastante, es momento de creer.
Siempre. Porque si no no sé qué hacemos aquí francamente.
Este año se ha demostrado la futilidad de los poderosos y la fe en el vil metal.
Todo lo material perece, y los planes de los grandes hombres, bueno,
de las grandes sectas, conducen al fracaso incluso de ellos mismos en su mal.
Como dan retroceso a sus propios planes globalistas, en parte, sin renunciar.
No van a renunciar al mal, pero a todo necio le falta perseverancia y fe en nada.

Después de todo, no les queda otra que seguir condenándose.

Queda mucho aún para vencer esta época oscura de la humanidad.
El hombre se cree un gigante, domina la ciencia e impone desarrollo,
cree mal porque el hombre moderno es esclavo del mal, y es estúpido.
Nos hacen esclavos de una soberbia destructiva llamada Agenda2030,
en donde se venden falsos progresos sociales y medioambientales,
cuando todo se basa en destruir las bases de la economía. Sin salvación.
Pero hay un camino para salir de esa tiranía de la nada, por el todo, sin fe.

Y no estamos solos, incluso en la esfera política. Aquellos que gustan igualar, 
en fechoría a todos por pecadores, todos son iguales, pues los hay diferentes.
De vez en cuando salen políticos de valores arraigados en el pueblo,
no para servir a vanos orgullos de la soberanía popular (que cuento más tonto),
sino por una absoluta fe en Dios primero, y en sus semejantes. Se llama patria,
realmente es eso y no constituir un estado totalitario por decreto.
Personas de bien, y no satélites o partícipes de la oligarquía capitalizada.

Después de todo, los oligarcas siempre tuvieron su oposición.

Tengamos fe, porque sólo a Dios obedece toda razón de existir.
Fuera de él, los malvados sólo lograrán fracasar, y es lo de siempre. No ceder.
Siempre unidos en familia, amistad, sin reservas. Sin miedo a amar y darnos.
Los rencores son horribles y nos llevan a sufrir, dejaremos de vivir. 
Jesús nos viene otra vez a recordar, fuiste ese gran milagro. ¡Naciste del amor!
Nacimos del amor, y no de capitales, o pagas estatales, o planificaciones.
Nacimos, existimos desde el vientre materno, porque así Dios lo dispuso.

Los necios, esos que siempre van por la vida negando la razón y discutiendo,
no tienen ningún futuro ni razón de ser, sólo les queda engrosar malas filas.
Del infierno no se vuelve, y de volver sería con humildad y arrepentimiento,
y no demuestran tener esas facultades. Siempre estuvieron allí en la historia.
No saben amar. No se puede amar en la obstinación y la rigidez sin pensar.
Haceros igual a niños, ellos son plastilina que se deja moldear por el cariño.
La dureza del camino nos endurece demasiado. Para algunos se hace difícil.

Después de todo, fuera de Dios no existe nada. Perdona siempre al mal.

Después de todo... ¡Feliz Navidad!
Os deseo unos buenos días en familia, paz y amor para todos. 
Nunca olvidar el milagro de la vida que Dios nos regaló. 



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