Habemus Papam. León XIV, el continuismo disruptor.

Habemus Papam. León XIV, el continuismo disruptor.

Pasados ya unos cuantos días tras el cónclave y la elevación del nuevo sucesor de Pedro Apóstol, podemos opinar un poco sobre lo que está suponiendo.
No dejaba de sorprender la intromisión de los medios juzgando al nuevo Papa.
Calificándolo de "continuista" de Francisco, con bastante atrevimiento e ignorancia. Muchos dieron por buenas tales impresiones y no tardaron en atacarle injustificadamente.
Todos merecen respeto. Es el pontífice de la Iglesia y guía en ciertos límites.

Sus pasos son radicalmente opuestos a lo anunciado. Actuando con sensatez.
Está desmontando el legado progre de Francisco, y eso ya le vale el rechazo de todos esos hipócritas que fueron cristianos apenas durante una década.
No necesitamos esos hipócritas ateos en la Iglesia, atraídos por el engaño.
La fe no está para regodear el ego infantil de gente regalada al mundo.
estamos para predicar con el mensaje de Cristo.

"Dios nos ama". Robert Francis Prevost Martínez.

De San Agustin de Hipona recibe la inspiración para su vocación. Es un destacado agustino, desde su juventud, con lo que ello implica, el seguimiento de la pulcredad en la fe, en el dogma original. La claridad de preceptos.
En contraposición a los jesuitas, no viven de inventos ni rayan en el paganismo.
Su vida dedicada a la evangelización, en Perú encuentra su identidad.
Tal es su huella que Perú vive en él como un peruano más, así le acogieron.
Así dedicó su amor por todos sus semejantes frente a tantos problemas.
Frente a tantos enemigos contra la fe, en estos tiempos convulsos. Fiel.

Quisieron pues en el cónclave que los cardenales habrían de elegir a un nuevo Papa que abordara grandes retos en una Iglesia desunida, cerca del cisma.
La gran humildad de Prevost se hacía una elección perfecta. Había que rebajar el tono desafiante en formas impositivas de Francisco, para el necesario dialogo.
La falta de experiencia es lo más fácil de solventar cuando se tiene voluntad.
Y Prevost, ahora Leon XIV, ha demostrado durante toda su vida tenerla.
Una voluntad que siempre está puesta en las fuerzas de Dios, para ayudarnos.

Su nacionalidad parecía que iba a ser un impedimento. Y todo lo contrario.
Frente a las especulaciones iniciales, nada es verdad y no es un político.
No viene a enfrentar a Trump. Precisamente puede lograr un acercamiento,
en una nación que es más importante para el catolicismo de lo que dicen.
La emigración hispana ha sido clave durante décadas y León XIV es fiel reflejo.
Es tan americano como hispano. Será clave en las relaciones diplomáticas.
Él podrá marcar su propio camino de dialogo mundial.

El papel de las mujeres en la Iglesia ha sido respaldado por el Papa.
Francisco dejó especulaciones sobre lo que erróneamente sería el sacerdocio.
Nada más lejos. Los primeros nombramientos de monjas dentro del Vaticano,
ya este año con Francisco, para la prefectura del Dicasterio para la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, así como para la gobernación del Vaticano, es respaldado por nuevos nombramientos para tareas en este sentido.
No se trataba de hacer inventos, si no de darles oportunidad de dirigir.

León XIV en su primera homilía exhortó a anunciar a Cristo y el Evangelio allá donde se ridiculiza la fe: «Es fundamental hacerlo» desde «nuestra relación personal con Él», reflexionó sobre la fe de san Pedro —«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,16)— como el núcleo de la identidad cristiana y el punto de partida de toda misión eclesial.
También denunció las formas modernas de olvido de Dios, en las que la fe se ridiculiza o se considera innecesaria: «Hablamos de ambientes en los que no es fácil testimoniar y anunciar el Evangelio y donde se ridiculiza a quien cree, se le obstaculiza y desprecia, o, a lo sumo, se le soporta y compadece. Y es allí donde hay que llevar a Cristo:«...precisamente por esto, son lugares en los que la misión es más urgente, porque la falta de fe lleva a menudo consigo dramas como la pérdida del sentido de la vida, el olvido de la misericordia, la violación de la dignidad de la persona en sus formas más dramáticas, la crisis de la familia y tantas heridas más que acarrean no poco sufrimiento a nuestra sociedad».
Advirtió en contra de la idea, presente incluso entre bautizados, de que Cristo es solo un líder carismático: «No faltan tampoco los contextos en los que Jesús, aunque apreciado como hombre, es reducido solamente a una especie de líder carismático o a un superhombre, y esto no sólo entre los no creyentes, sino incluso entre muchos bautizados, que de ese modo terminan viviendo, en este ámbito, un ateísmo de hecho».
El Papa llama a ser testigos de Cristo, algo que solo puede hacerse desde una relación persona con el Salvador: «Es fundamental hacerlo antes de nada en nuestra relación personal con Él, en el compromiso con un camino de conversión cotidiano». León XIV recordó que la verdadera autoridad de los ministros pasa por dejar que Cristo sea quien ocupe el lugar preeminente: «Desaparecer para que permanezca Cristo, hacerse pequeño para que Él sea conocido y glorificado (cf. Jn 3,30), gastándose hasta el final».

"El comunismo ha penetrado incluso en ambientes cristianos disfrazado de solidaridad. Es nuestro deber pastoral desenmascararlo". Prevost en el año 2010.

Dios bendiga al Papa. Recemos por toda la Iglesia, por todos nosotros también.



Foto de Maurizio Dassu 22 de abril de 2007 - Benedicto XVI visitando Pavía con el futuro León XIV, entonces general de los Agustinos, el padre Prevost. Decían los medios que era "continuador" de Francisco...


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