El ceniciento

El ceniciento

Hay momentos cruciales en la historia, y quizás nos hallemos en uno de ellos.
Recientemente el circo de la democracia dio un vuelco en EEUU.
Con la toma de posesión de Donald Trump como presidente, ríos de tinta,
entre las huestes progres, corren en términos de histeria y pánico.
El típico teatro del lloriqueo barato, la realidad es bien distinta.
¡Cuántos dólares circulan por las imprentas! Como subvenciones de la dictadura.

No solemos dedicar entradas en exclusiva a personas concretas, 
y hoy tampoco será el caso. Aunque lo parezca, no es el protagonista principal.
Hay muchas personas que corresponden al título, anónimas.
Pero es justo reconocer, que Trump ha representado un papel de cuento.
En vez de princesa, tenemos a un hombre forjado a sí mismo que triunfa,
frente a toda clase de rivales y enemigos, y esta vez lo hace con muchos.

No podemos confiar en nadie. Las promesas de hoy no son hechos de mañana.
De entrada empieza a sacar su tijera de recortes, y ya los progres asustados.
Pero tiene que lidiar contra todo un criminal estado profundo en contra.
No es un político. Jamás fue uno de la farándula de la política, seres particulares.
Individuos que viven de su propio personaje y siempre a costa del pueblo.
Personajes por falsos engañan a los "bienintencionados", los materialistas.

Con Trump el pueblo se identifica en él a pesar de la diferencia monetaria.
Y por ello, a pesar de la prensa en contra, el villano perfecto contra las élites.
Precisamente por todo ello, se gana el apoyo del resto de cenicientos.
Y parte de ellas. Pero la mayoría siguen en cierta fácil histeria feminista,
que sólo valora la nefasta imagen creada por los medios. Les es desagradable.
Sólo valoran la imagen. Esas personas jamás apoyarán otra cosa que tiranos.

Ha sido una victoria compartida, de todo un equipo que le ha acompañado.
Como su vicepresidente Vance, que estuvo en las marchas por la vida.
Como otros muchos que han luchado en diferentes "bandos",
y que ahora se unen de alguna manera, por la coincidencia de sus luchas.
La gente de buena voluntad, se ha visto unida por una persona despreciada,
por una clase política que jamás lo reconocerá, porque no es un político.

El ceniciento.
Que nunca se dio por vencido, por más que el mundo se le puso en contra.
Por montera no se le apareció un príncipe, sino el favor de las urnas.
Que por fuerza de los números, los malvados cambian de careta.
Por tratar de mantener sus imperios del mal, dispuestos a tragar.

El ceniciento.
El estado profundo trató de eliminarlo, por todos los medios a su alcance.
Denuncias, juicios, con manipulación de pruebas, con circo mediático.
Nada les funcionó, llegaron a recurrir al asesinato. A plena luz del día.
Gracias a Dios fallaron, por centímetros. Aquel día fue la derrota del mal.

El ceniciento.
Que puede convertirse en puro cuento una vez más, y olvidar sus promesas.
Que puede acabar doblegado por el perverso mundo que lo desprecia.
No han de preocupar quienes hacen intención de abandonar su país,
viven a la espera de mayores limosnas, viven del capital que dicen odiar.

El ceniciento.
Por los muchos que hay, y no se mencionan. Por los muchos que sufrieron.
Por todos los que clamamos y anduvimos solos por el desierto.
Los que fuimos defenestrados por decir la verdad, de tantos crímenes.
También ha sido nuestra victoria, porque al final estamos en el mismo tren.

Europa tiene que salvarse a sí misma, no de Trump ni de EEUU. Ni de China.
Europa lleva años bajo la tiranía de la masonería anglo. Los ingleses y su manto.
Abandonaron Europa, tal que sus conglomerados la controlaran sin contaminarse,
de la ruina y peste que iban a insuflar, una ola de degeneración globalista.
También se han contaminado el propio Reino Unido. Y EEUU bajo los demócratas.
Pero ahora sólo hablan de lo malo que va a ser Trump. Como siempre.

La orden ejecutiva de la desclasificación de los archivos secretos de los 
magnicidios de JFK y Martin Luther King, aporta otra tormenta perfecta.
Mucho nos tememos que mentirán en Europa sobre tales temas,
para dar una respuesta que no perjudique la dictadura globalista impuesta.
Demostrar que el estado profundo ejecutó a personas públicas de tal calado,
sería el comienzo, ojalá, de una revolución por la libertad de tanto borrego.

En resumen, porque tendremos todo el año para hablar de todo ello,
se ha abierto una ventana que deberemos mantener abierta, con esfuerzo.
Tras analizar todo lo expuesto, atentos deberemos estar a los acontecimientos.
Terminado enero, súbito, queda mucho año aún, y tanto que enmendar.

El candidato presidencial republicano y expresidente estadounidense Donald Trump al concluir un mitin de campaña el 9 de marzo de 2024 en el Forum River Center en Rome, Georgia.Chip Somodevilla/Getty Images




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