Pese a todo... ¡Feliz Navidad!
Pese a todo... ¡Feliz Navidad!
Bueno, ya estamos en vísperas de la natividad de El Señor.
Unas fechas entrañables para unos, para otros de mayor desarraigo.
Durante tantos años que vemos como se pierden los valores nuestros,
vaciando de contenido y emotividad las fiestas de todos los cristianos.
Porque creamos o no, no dejamos de ser los que somos.
Occidente se basa en la fe en Cristo, y no en otros paradigmas vacíos.
Occidente se va muriendo, por falta de valores tradicionales.
Y porque durante tantas décadas se ha dejado de inculcarlos.
Vivimos las fiestas como cualquier cosa, y se convierten en rutina,
o en mera diversión por el placer de nada. Y nos apartamos de los demás.
No podemos ser felices en la soledad de lo material. Ni en el dolor.
El duelo, una excusa de tantas ya, para no querer sentir en compañía.
Hay muchas personas que no quieren celebrar nada por fallecidos.
Todos hemos perdido en esta vida a personas que no volveremos a ver.
Hace cuatro años justo en nochebuena me llegó una terrible noticia.
Un amigo que acababa de morir que llevaba un mes ingresado.
El pesar fue muy grande. Pero no me he resignado al dolor.
Tenemos que valorar todos los momentos, duros o buenos.
Jesucristo vino al mundo en la más absoluta humildad, pobreza.
Sus padres no tenían donde hospedarse, y él nació en un pesebre.
Junto con los animales. Y fue anunciado por los ángeles del cielo.
A todos sorprendió porque nadie lo esperaba, allí, y entonces.
Ocurre como tantas otras cosas, lo bueno llegará haciendo poco ruido.
Y sólo viene cuando se deja de lado lo que no es importante.
Necesitamos tener la vista despejada, la mente despierta,
libres de cualquier atadura, de rencillas del pasado, nostalgias.
Porque las cosas buenas sólo las podremos ver con ojos de niño,
que no tiene miedo a redescubrir lo que surge de lo inesperado.
Luego viene la perseverancia, con ilusión, para lograr frutos propios.
Pero sólo será posible con fe, humildad, dejándonos hacer por Dios.
Seguimos en oscuros momentos para la humanidad.
El hombre sometido al príncipe de este mundo, que no ama a Dios,
se está condenando por su egoísmo y soberbia a la destrucción total.
La tecnología y ciencia sometida a la dominación y esclavitud,
de personas convertidas en meros números y deshumanizados.
En todo sigue naciendo la esperanza de Cristo que vuelve a salvarnos.
Oscuros también fueron los días de su nacimiento. Y todo mal fue derrotado.
Tengamos fe, porque sólo a Dios obedece toda razón de existir.
Fuera de él, los malvados sólo lograrán fracasar. No nos dejemos arrastrar.
Es el momento de estar unidos en familia, amistad, sin reservas.
No dejemos ya sitio para rencores, ese es problema de quienes no viven.
En lo material no se vive. Sólo en el amor sincero. ¡Naciste del amor!
Feliz navidad a todos, con esperanza de que Cristo llegue a todos.

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