Triste mediocridad, mundo sin rumbo

Triste mediocridad, mundo sin rumbo

Otro año que comenzó, como siempre en falsa celebración.
Ilusiones vanas tenemos, que apenas días tarda el olvido llevar.
Vamos tras las fiestas navideñas a nuestra rutina diaria.
Sin darle muchas más vueltas que a cada año el tiempo corre más.

El materialismo va a continuar dominando en el mundo.
Porque lo espiritual no gusta al mal que rige en la Tierra.
Y quienes presumen hablar de ello, falsos credos predican,
a la medida de los poderes fácticos que buscan la ruina de todos.

Triste mediocridad, mundo sin rumbo.
A nuestros ojos no divisan más que sombras de humanidad.
Fantasmas de seres que no quieren pensar, dejarse llevar.
Sin valores ni mayor guía que la búsqueda de falso placer.
Una muerte lenta silenciosa, que pocos advierten sufrir.

Triste mediocridad, mundo sin rumbo.
Profesionales que sólo tienen el título, cero capacidad.
Líderes que son vagones, científicos a sueldo de la mentira.
Sobra soberbia y falta humildad y vocación. Otros sufren.
Quien trabaja de verdad es menospreciado, nunca valorados.

Triste mediocridad, mundo sin rumbo.
Creencias modernas sin sentido, inventadas al paso, al interés.
Credulidad e incredulidad, fanatismos y fatalismos sin sentido.
Lo que ahora niegan lo reafirman a toro pasado y tan panchos.
Así todos nos podemos colgar medallas de méritos ajenos.

Caminamos, seguimos, en este pobre desierto que es el mundo.
Triste realidad, que apenas nuestros ojos al sol se rinden.
Para recobrar fuerzas y olvidar tanta falsedad sin sentido.
La vida es pura y simplemente una prueba de fe, hacia el más allá.

Seguiremos como siempre, un año más, día a día, luchando.
Solos o en compañía. Eso ya es lo de menos. A nadie espero.
Sólo importa continuar viviendo de verdad.
Quizás algún día nos sintamos mejor.


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