El debate estéril, rey o villano
El debate estéril, rey o villano
Tras hechos consumados el 23J en España (en lo que si no quieren oír la palabra pucherazo cuanto menos lo calificaremos de "truño") y tras una segunda designación de gobierno al perdedor de las elecciones por parte del Rey, salen raudos y prestos las huestes mesiánicas en atacar a la más alta institución de la nación (que no del estado).
Es sorprendente la resurrección por enésima vez del inútil debate entre monarquía y república, toda vez que la decepcionante noticia es mera excusa para los "independientes" (y alegría para los medios oficiales, por supuesto, pagados a cuenta del inquilino de la Moncloa).
Es difícil juzgar favorablemente la decisión, pero no será la designación del personaje a la investidura lo que pudiera enterrar al Rey, si no firmar una ley o decreto-ley impuesto por el gobierno en funciones de una amnistía anticonstitucional (de anti-nacional).
Las fórmulas chapuceras e infantiles de abdicación al estilo belga de 24 horas no sirven para este empeño. Simplemente o se rechaza o es sentencia no sólo para el Rey si no para todos.
Pero sospecho que sea la simple torpeza o la costumbre de dejar hacer, esperando la oportunidad de que el partido en el poder entre en un debate interno y mediático que lo divida, ante el chantaje separatista.
De haber disuelto las cortes, lo deseado por todos, tal posibilidad no habría existido, y todos los medios fácticos de poder socialista habrían atacado al Rey por antidemocrático al no permitir a su líder aspirar a juntar una aritmética absurda, con un Senado en contra, para cuatro años más de dictadura (lo de votar, no implica "democracia"). Y tal cosa habría sido usada ventajosamente en futuras elecciones para otro golpe de mano aún más exagerado.
Pero vaya que vamos al debate estéril, rey o villano.
Tener de jefe de estado a alguien instruido, en una sociedad cada día más vacía de sentido patriótico, inteligencia, cultural y pensamiento propio, es algo casi obligatorio. De lo contrario, la dictadura es imperiosamente la forma de gobierno, por mucho que en las repúblicas se hagan elecciones. Éstas no sirven para que la soberanía popular haga gala de otra cosa más que sumisión al poder único de un gobierno que tiene a todos a su mano. Lo que suele pasar por ejemplo en países árabes, faltos de valores democráticos y morales, fuera del fanatismo religioso.
Frente a todo esto, los grandes y eminentes (e "inminentes") creadores de opinión independiente (que no cobran subvenciones del gobierno-estado vamos) defienden diversos proyectos pro-república, muchos de ellos sospecho acabarán colisionando entre ellos por egos. El ego es lo que sostiene sus opiniones, una lástima pues son los únicos que llegan a informar algo de la realidad, ya que los medios de desinformación oficiales trabajan para el gobierno socialista a cuenta.
Pero España por desgracia siempre fue así de alguna manera.
Prefieren a un villano antes que a un rey, porque por algún complejo infantil o del adoctrinamiento socialista, o por falsa envidia de naciones como EEUU o el mito de la antigua Atenas (una forma de imperialismo muy estilo actual EEUU-OTAN), sueñan con el mito de la democracia libre. La democracia auténtica para alcanzarse debe basarse en principios morales muy férreos, y un nivel de patriotismo, inteligencia y justicia que se dan en muy poca gente. Casi nadie tiene juicio propio para elegir a un cargo electo (más si acaso a nivel muy local) también por completa falta de información veraz, y por eso triunfa la dictadura oligárquica de partidos, dirigida por grandes fortunas y testaferros asesores.
Y así pues de parecida forma se defendieron en el pasado postulados que tuvieron como consecuencia el golpe de estado en 1931 en forma de ilegal referéndum (aprovechando unas elecciones locales) y la formación de juntas subversivas que obligaron bajo amenaza de violencia a Alfonso XIII a abandonar el país antes de la salida del sol del 14 de abril. Ante la traición de su propio gobierno que no hizo nada por evitarlo, no tuvo otra opción que el exilio, en contra de la mentira que después se haría de su "huida voluntaria", por el resto de generaciones.
Ya a nadie parece importar saber algo de historia...
Otro recurrente "argumento" es el de la inmunidad jurídica. Miedo da que el jefe del estado no pueda ser juzgado. En aquellos países de república presidencial, no representa ninguna garantía un proceso judicial contra el jefe de estado y las fuerzas militares, el cual puede llegar a declarar el estado de sitio antes de producirse un proceso en su contra. Y casi nadie se atreve a intentar un proceso en su contra.
Seguimos aún esperando que alguno de los ex presidentes de CCAA vayan a prisión, incluso con sentencias ya. Y ha habido muy pocas.
Jamás ha sido condenado un presidente en España a nada. Jamás. Mayor es la lista de magnicidios (y ni uno solo de izquierdas).
Miedo me da que alguien tenga miedo a la inmunidad de nadie. Quizás un reflejo del propio pensamiento interior, de ese pequeño dictador que habita en mucha gente...muchos de izquierdas (y tantos que aún siguen programados).
La cuestión monetaria es retórica permanente del egoísmo patrio. El dictador sigue prohibiendo al rey padre pisar el país gracias a toda la patraña mediática de condenas. La justificación de supuestas comisiones que según todos los justicieros, "todo lo que reciba el Rey, para el pueblo". Temo informar que falsariamente, pues ni se probó ni una sola acusación, y nada más que tales comisiones habrían sido cobradas en su persona como intermediario del propio cliente extranjero (o sea potencia o gobierno). Es como si el dueño del bar exige las propinas de los clientes exclusivamente para él. Si eso parece justo...
Recordar también que toda donación al Rey o jefe de estado (véase el anterior régimen) de cierto nivel pasa directamente a Patrimonio Nacional, sin excepciones, para disfrute de "todos los españoles" (de los jefes de estado o gobierno que vengan detrás, vamos).
La otra cuestión es el comparativamente bajo coste que tiene mantener a la familia real española. Un presupuesto de menos de diez millones de euros, frente a más cien millones que cuestan repúblicas como la de Francia, con huéspedes que se supone están un tiempo reducido (está por ver que logren echar a algunos "muy queridos").
No nos engañemos en otras cuestiones. La estabilidad de las repúblicas occidentales depende de la OTAN. También las monarquías pero menos. Sus mandos están a las órdenes de la alianza. El día que el globalismo disponga de romper países a base de revoluciones financiadas desde fuera, como ya antaño, esos mandos no serán de fiar. Los políticos dejarán de tener control con ellos. Lo que no pasa en una monarquía. O no debería pasar.
Yo no me sentiría seguro con mandos tan volubles dependiendo de otros.
Si el actual persiste en ser un pelele del globalismo, en su pecado arrastrará a toda la nación y por ello merecerá nuestro oprobio. Al menos tendremos la seguridad de que un JEMAD no se tome decisiones por su cuenta y conveniencia.
Tened por cuenta que si nuestra actitud es la de sentenciarle directamente, tomará las de villadiego. El pueblo está obligado a persuadirle de cumplir con su deber como el resto de españoles de defender nuestra nación, y no dejarse llevar por dictadores "demócratas".
En el reciente desfile del día de la Hispanidad, el abucheado no fue el Rey, si no el dictador...pero sigamos llamando a cometer los mismos errores de hace un siglo. Las consecuencias serán aún peores que un lustro largo de desórdenes y tres años de guerra criminal entre hermanos, y una larga posguerra.
No aprendemos...

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