A nadie has de importar

A nadie has de importar

Te levantas un día por la mañana, otro día más en tu vida.
Llegados a cierto punto de la vida, echas la vista atrás... ¿Qué hicimos?
Preguntas que jamás nos queremos hacer. Respuestas no deseadas.
Momentos de soledad, incómodos, en dónde buscamos la evasión fácil.
Pero por mucho que hagamos no lograremos evadir nuestras conciencias.

Otoño. Lejano recuero del verano que pasó, de momentos felices.
Un verano que pudo haber sido de hace años. Entonces eras feliz sin más.
Cuando aquellos amigos estaban, y ahora sólo son mero nombre en mármol.
Amores diversos, muchos tan falsos como las intenciones de aquellos,
que por importunar buscaban llamar su atención. Cada uno por su lado ya.

Ahora rodeado de tanta cosa inútil, cada día más pobre y solo.
Viendo como este mundo va tendiendo a fracasar, este orden maligno.
Justicia social, ellos se quedan con nuestro dinero y nos llaman "fascistas".
La televisión inaguantable es y sólo queda esperar a ver cuando termina todo.
A ver cuando termina de colapsar esta civilización moderna de risa. Intereses.

A nadie has de importar.
Gente barata, gente que llora y mendiga falso cariño, y sólo daño da.
Personas que utilizan a los demás, que culpabilizan, que somatizan.
Luego encima los enfermos a tratar son sus víctimas. Enfermedad de sufrir.
Vale de dejarnos pisotear. Para eso es mejor no importar a nadie.

A nadie has de importar.
En un mundo de tantos intereses e interesados, ¿para qué?
Gentes que mienten y abuchean a los sinceros, aplauden al bellaco traidor.
Quieren seguir votando mentiras y viviendo al margen de responsabilidades.
Su culpa tienen por permitir y apoyar a tanto vividor de la mafia política.

A nadie has de importar.
¿A quién importamos realmente? ¿Quiénes están dispuestos por nosotros?
El buen samaritano es poco corriente. Los de Samaria habitan hoy día al Este.
Es una forma de hablar. Simplemente en occidente nos creemos mejores.
Y somos los que exportamos las peores formas de maldad al resto.

A nadie has de importar.
Esos que tanto saben de culpabilizar, los mismos que crean falsas alarmas.
El mundo se va al garete. Estamos destruyendo el mundo según ellos.
La tierra va a sobrevivir a todos esos charlatanes. Los humanos no.
Preservación de la especie. Para salvar el mundo, dejen de imponer antinatura.

A nadie has de importar.
Porque los que se creen mejores e importantes no valen nada.
Su poder está dado por otros, viven bajo mandatos, no piensan por ellos.
El falso bien que es el dinero los prostituye y esclaviza. Para morir al final.
Y mientras en su falsa gloria acabarán con millones de vidas, sin permiso.

A nadie has de importar.
Enfocarnos en nuestra propia vida, trabajar para los nuestros.
No debemos obedecer a los grandes poderes fácticos. Ningún bien nos quieren.
Sólo números para ellos somos, unos sobran, el resto a ser exprimidos.
Sin piedad ni compasión, en un mundo de cristal, de corazón de témpano.

En esta vida lo único con sentido se escribe con letras de amor.
El necio que hace daño, que destruye, acaba matándose a sí mismo,
por más que piense que comprará el mundo y sus gentes. 
La muerte es su único fin, y a ella queda ligado, sin remedio. No sigáis.
No sigáis los pasos de aquellos, buscad siempre la verdad y el bien.

En este otoño que estamos, de penurias, de vida que se apaga...
¿Esperanza cabe? Habrá que ver. Habrá de seguir intentando.
No queda otra salida más honrosa.





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