A pesar del mundo... Feliz Navidad de nuevo.

A pesar del mundo... Feliz Navidad de nuevo.

Sensación tenemos de vivir una y otra vez una extraña pesadilla.
Cuantas veces podría repetir las mismas cosas año tras año.
Todo va cambiando para que nada cambie: el mundo pertenece al mal.
Nadamos en mentiras como siempre, en egoísmos y banalidades.

Dejemos a la peor escoria que jamás vio la humanidad, criminales,
engendrar a los hijos del peor mal que jamás existió. Gente sin cerebro ni alma.
Dejemos que esa élite que atesora el poder muera en el peor de los sufrimientos.
No nos corresponde dar su castigo. Su propia maldad es su eterna condena.

Parte del pesar u odio que tienen los paganos, curiosamente a España,
esa gran nación que tuvo la culpa de difundir el mensaje de Cristo por el mundo.
Donde otros predicaban amor y libertad, otros esclavizaban con mentiras.
Cristo vino a liberarnos, y muchos prefieren ignorarlo y seguir a lo suyo.

Dios se hizo carne, por amor a su creación, envió a su primogénito.
El mayor milagro jamás imaginado por el hombre, inasequible al incrédulo.
Nació entre aquellos corazones puros capaces de reconocer la única luz.
Muchos predicaron su llegada, pocos habrían de creer, tristemente.

En María virgen fue concebido, sin mancha ella concebida, la esclava del Señor.
Aceptó la buena nueva sin dudas, sintiéndose dichosa de llevar el milagro.
Pocas personas en el mundo habrían hecho igual, en un mundo tan interesado.
Un mundo de prejuicios que rechaza cualquier bondad, el amor es un pecado.

Nació la luz, en medio de la humanidad, en un humilde pesebre, rechazado.
No había hospedaje para él y sus padres, y favor que aún le ofrecieron algo,
junto con animales, como quien dice en un garaje, María dio a luz.
Todos sus pesares vieron desaparecer al estar con el hijo de la luz. Y no fue todo.

Los ángeles le anunciaron a las gentes cercanas, y sorprendidos fueron,
no a ver una gran ceremonia, ni a una persona de alto linaje. Tan divino humilde.
Sólo las personas de gran corazón supieron creer, los importantes sólo veían.
Pues aún que estaba escrito, muchos no sabían ni leer ni entender. Y aún siguen.

Como la sagrada familia en aquella noche, hay muchos que están solos.
Siempre hay quien está peor. No debemos nunca olvidarnos de los demás.
No dejemos a nadie sólo en esta noche, ni en ninguna, no lo merecen.
Nunca seamos egoístas. Seamos parte del amor de Dios, no del mundo.

Por eso no celebramos ninguna fiesta, conmemoramos un nacimiento único. 
Ignoremos al mundo que ha de inventarse excusas para creer en la nada,
al tiempo que nos niegan el derecho a creer si tan siquiera en nosotros mismos,
como tanto en Dios y en Cristo su hijo que nace ahora de nuevo.

Por ello os decimos Feliz Navidad, de todo corazón, el niño Jesús de nuevo está aquí.



Comentarios

  1. Feliz Navidad, feliz nacimiento de Jesús. De lo más bello que existió y existe en el mundo!!

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