Los amigos no se buscan
Los amigos no se buscan
Escultura "Amor", de Alexander Milov
Resulta estúpido estar así a estas alturas de año, en pleno verano que se supone que todo el mundo está feliz. Éstas son confesiones personales o no, o digamos que es un caso particular de todo lo que jamás se debe imitar.
Demasiada tristeza hay en mi corazón. Cuando no queda más que soledad las lágrimas se vuelven hielo, y nunca más se vuelve a derretir. Las peores lágrimas son las que no se ven, porque esas no son de mentira.
Es sólo culpa mía. Culpa de ser un miserable, de ser poca cosa a quien nadie puede interesar, de haber pasado de todo el mundo en su día.
Irónicamente mendigué amistad a ratos a quien pude, en algún momento de debilidad. Otro de tantos errores.
Los amigos nunca se buscan. Surgen o no surgen nunca. Si uno es un desgraciado merece estar solo sin más remedio, así funciona este mundo. E incluso le sea mejor así, si nadie le busca es porque nadie quiere exprimirle como a una naranja (¿de allí vendrá realmente la expresión "media naranja"?).
No se puede buscar una amistad (¡y no digamos un romance!) porque una amistad es un compromiso recíproco, y quién tiene necesidad raramente está dispuesto a cumplir con su parte, por vago o por incapaz. Nadie se lleve a engaño. Hay millones de personas que son falsos amigos, que se las saben apañar para hacer creer que cumplen con su parte y no es verdad. Tienen dos caras y ninguna es real. No son tan diferentes de los mafiosos de la política por ejemplo.
A veces surgen personas que sólo buscan jugar con los sentimientos de los demás, personas caprichosas que desaparecerán cuando no consigan más lo que quieren o se aburran del desgraciado de turno.
He sido terriblemente cruel con muchos. De tanto hartazgo que los he borrado de la lista de golpe y porrazo, sin dar mayor explicación. No la merecen ni a mí me la dieron otros. Todos ellos serán mucho más felices sin mí.
Desprecio y olvido será lo único que sientan, porque ya ni siquiera odio. Tanta soberbia tienen como yo.
La diferencia es que yo siempre seré un desgraciado solitario esperando a que se acaben sus días sin más, y el resto una manada de fantasmas que creen vivir de cine. Necesitarán suerte para sobrevivir a la dictadura mundial cuando dispongan que a partir de cierta edad deban morir, pues los viejos sobran en este mundo podrido de mierda.
No valen absolutamente nada para nadie, lo mismo que yo, pero yo no me llevo a engaños.
Que me perdonen las cuatro contadas personas que me aguantan, mis únicos amigos de verdad. Lo único que me queda de valor en mi vida.
Lo demás es pura mentira, incluyendo el amor que tantas mujeres pretendieron hacerme creer cuando jugaban con este pobre desgraciado de mierda...voy tratando de olvidar sus caras, en gran parte las olvidé, pero el daño queda. ¿Pero a quién le importa?
A diferencia de la imagen, yo no tengo a nadie que sienta lo mismo que yo....
Triste verano, sin sol ni luz ni amor. Sólo infierno, y tras él el frío mortal final.
Escultura "Amor", de Alexander Milov
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