Se compra amor, se vende soledad
Se compra amor, se vende soledad
Cuan pasa de veloz el tiempo. Ayer flor, mañana marchita.
Nunca vuelve atrás, cuanto menos queda más corre.
Que pena que cada día es más borroso el recuerdo, lo que me quedó,
de aquel tiempo que creí feliz, ahora entre nubes de amargura.
Esperando. Sólo a ver el viento pasar, la tierra morir.
Un día te conocí, y el tiempo se congeló por un instante...
Bah, nada de eso, tonterías de novela romántica. Estupideces.
Te conocí y no sentí nada especial. Era un día más. Una conversación.
Pasaron los días, algo fue penetrando en mí. Una confidencia.
Una amistad o quizás el inicio de algo más. Nunca avisa.
El día menos pensado pasó, y que de pronto en la primera ausencia muere.
Entonces es cuando supe que pasó. El amor duele, porque sólo así avisa.
Pasaron los días y aquella llama siguió. Pero creo que nadie sabía cómo.
El fuego siempre se consume cuando se agota la mecha.
Y lo peor es que siempre hay uno de los dos que se iluminaba sin fuego.
Y así llegó el día aquel en que nadie recuerda nada. ¿Quién fue aquel?
Nadie. Nada. un número más. Nos cambiaron por letras y papeles.
Es el absurdo mundo de hoy, más cruel aún que el de ayer.
Don dinero poderoso caballero, y sin que nadie atisbe el motivo,
domina las voluntades de todos, y nos hace renunciar al amor.
Se compra amor, vacío de sentido. Un falso amor que ahora es egoísmo.
Poder, dinero, ambición, maldad llamada ahora amor. Política y sociedad.
Demagogia dentro y fuera. Falsedad, beneficios para intereses. Imagen.
Sólo buscabas quien te inmortalizara en la mentira de tu ser.
Sólo buscabas maniquí para tus vestidos de seda, a la noche soledad.
Se compra amor, se vende soledad. Una soledad que no vale nada.
Una soledad absurda y sin futuro. Una soledad triste sin más.
Una soledad que a veces se cree compañía, por banalidad, diversión.
Los amigos de ayer son las ausencias del hoy. Viajes, recuerdos borrosos.
Todo muere y desaparece, si no se ha cosechado una brizna de amor.
¿Qué conseguí tras dar tanto amor, tanto sacrificio? Sin pedir nada a cambio.
Fui un quijote de joven, y no renuncié a cambiar, pues equivalía a morir.
No quise madurar, no quise fijarme en mis arrugas ni mis canas.
No quise atarme a una mentira por una falsa promesa de amor y lealtad.
Vi a señoras acompañar a sus maridos y padres a una muerte premeditada...
¿Qué valor dan a la vida, el amor, la humanidad? Talibanes sin sentido.
Lenguajes bélicos en tiempos de paz, hablando de falso patriotismo.
Miedo y egoísmo. La mente enferma de los débiles que jamás serán felices.
Sólo queda aferrarme y seguir siendo yo, un quijote fuera de época.
Los molinos no eran gigantes, era la soberbia humana. Y la estupidez.
No me queda a mí nada ya. Sólo ver morir el mundo que no merece ya existir.
Me cuesta creer que todos aquellos alguna vez fueron niños inocentes...

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