Motivos para una paz violenta
Motivos para una paz violenta
Como si no tuviéramos bastantes portadas, o quizás para tapar portadas incómodas a esa tiranía oligárquica de la mafia política que arruina el país, los medios se hacen eco de la huida de las fuerzas occidentales en Afganistán. Huida, no merece otro nombre, por parte de cobardes que sólo valoraban el vil metal y nada su propia nación.
Episodio surrealista. Una panda de salteadores derrota a todo un ejército sin apenas oposición. Hay que tener poco sentido común para abandonar todo un territorio sin sentido, permitiendo que el enemigo se apodere de numeroso material bélico. Hay que tener poco corazón para tirar por la borda millones de sueños.
La triste realidad es que el mundo está en manos de tres potencias que fingen ser enemigos pero que pactan para evitar guerras directas. En un mundo en donde el dinero cada vez manda más, parece que no se quiere gastar en guerras. La guerra se ha vuelto cada vez más cara. Son más rentables la venta de armamento a guerrillas.
Esto nos conduce a un terrible destino: los guerrilleros y terroristas con sus baratas armas dominarán la mayor parte del mundo mientras las grandes potencias les siguen armando. Tiranía mundial, la violencia se disfraza de paz.
Europa es el próximo objetivo y a pocos parece preocupar.
Ya no importan los derechos humanos. Ni la soberanía de los países. Millones de personas sometidas y maltratadas, especialmente mujeres y niñas, asesinadas en masa por diversos medios, sin justicia ni libertad. No hay mayor crueldad.
Motivos para una paz violenta. Falsa paz, que se sustenta en el poder de la violencia de unos pocos.
Es una paz cautiva que sirve al mal. Esclaviza y tiraniza. Envenena los corazones y destruye todo.
Motivos para una paz violenta. La destrucción de naciones, para el saqueo de sus materias primas a beneficio de alguna de las tres grandes potencias. Poderoso caballero es don dinero, que destruye toda empatía o escrúpulo propio.
A veces es preferible una guerra, rápida aunque cruel, a una larga paz violenta. En este sistema de equilibrio de poderes se impone siempre la ley del más fuerte.
Si quieres la paz, debes tener más armas que el enemigo. Ahora mismo la mayor es la verdad, si la mayoría de la humanidad se hace eco de ella. Como hormigas, quizás un día rompamos las cadenas...

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