Y al tercer día resucitó
Y al tercer día resucitó
Qué deprisa pasa la vida. El tiempo vuela traicioneramente en silencio.
Hay personas que pierden miserablemente el tiempo en cosas banales.
Miserables que aplastan al débil y se regocijan en juegos estúpidos.
Se entretienen con la programada tirada diaria televisiva para mentes vacías.
Nunca se preguntarán qué sentido tiene su vida. Sería doloroso,
pues sus bases están dibujadas en la nada del absurdo.
Hay gentes que se preocupan más de sus vecinos que de ellos mismos.
Se llaman los agentes de balcón. Los cotorros del siglo XXI.
No dejan vivir a nadie, denuncian bajo falsos pretextos.
Aplauden cada decreto-ley ilegal que socava derechos civiles.
Amenazan y berrean contra todo aquel que no se doblega como ellos.
Son una plaga a erradicar. Los tienes cerca, arriba, debajo y a los lados.
Es lunes de Pascua, para los creyentes es día de alegría,
pues ha resucitado Cristo, al tercer día. La muerte no es el fin.
Ni la vida es el fin. No hay final. Hay una lucha continua.
Para muchos que ya no creen en nada, no pasará nada nuevo.
Creen no creer, pero todos creen en algo. Aunque sea falso.
Lo peor es no creer en algo bueno, pues se muere en vida.
Y al tercer día resucitó. Tras ser condenado por los hombres.
Se sentará a la diestra de Dios y juzgará las naciones.
Y su reino no tendrá fin. La muerte dejó de tener poder.
Y es que el poder de la muerte es el poder del miedo y el mal.
Dejas de tener miedo, eres libre. Semilla que muere, germina.
Por eso quien no renuncie a su vida terrenal, no se salvará.
La vida es así. Y no cabe más opción que seguir luchando.
Nos expulsarán de todos sitios. Siempre seremos perseguidos.
Seas o no cristiano, porque esto va más allá. Va de honestidad.
Va de ser auténtico y fiel a uno mismo, leal y generoso, bondadoso.
El bien es el mal para un mundo criminal. Nunca dejemos de incordiar.
Nunca podrán callar la voz del que predica en el desierto.
Feliz semana y feliz pascua.

Bienaventurados seréis cuando os persigan, os injurien, etc. Regocijaos y alegraos porque la recompensa será grande en el cielo. Ya que así persiguieron a los anteriores y a mí. - Palabras dichas por Jesús.
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