Confesiones del otro lado del ayer
Confesiones del otro lado del ayer
Hay días que parecen semanas y semanas que parecen días.
Este mes que acaba tradicionalmente es el más corto del año.
Mal llamado el mes del amor. No sé qué se entiende en estos tiempos de ahora por amor, sólo veo odio y egoísmo.
El pasado 14 la típica comedia. El día de los enamorados.
Buena excusa para aumentar las ventas tras la dura cuesta de enero. Una cuesta que este año ha sido una pared. Gracias de poder sobrevivir.
La gracia es celebrar el amor todos los días, la gracia es poder vivirlo.
Otros en cambio la toman con el mobiliario publico, con la excusa de no sé qué derechos de expresión...de expresar odio, mientras piden "justicia" por un agresor que se hace la víctima.
No veo que piense nadie en los que guardan cola esperando algo caliente que llevarse a la boca.
Sin embargo este mes me ha resultado de pura melancolía.
Si bien es verdad que la primavera se acerca, no he podido evitar sentirme como en otoño.
Quizás me haga mayor. A base de rememorar vivencias y de interesarme por las de otras personas, uno cree haber vivido más de lo que en su carnet dice.
Historias que te llegar a doler como si fueran propias.
Confesiones del otro lado del ayer, relatos de otras épocas, en donde uno se da cuenta que el mundo no ha cambiado. Maquillaje aparte, gracias a la modernidad que aportó la tecnología.
La gente sigue moviéndose por amor y egoísmo, cada cual sazonados con diversas especias, a distintos niveles. Yo creo que eso nunca cambiará.
Historias de hombres y mujeres de carácter, temperamento. La historia realmente pienso que al igual que tiene su palabra género femenino, la protagonizan especialmente mujeres.
Sí, la mayoría de nombres ilustres de la historia son de hombres, pero tras cada persona hubo una mujer que marcó su vida. Empezando, por su propia madre. No hay figura que influya más en un hombre o en una mujer que la persona que le dió la vida.
Las propias mujeres crearon y mantuvieron el machismo en otra época. Ellas, anteponiendo a sus hijos varones por encima de sus hijas, como reflejo del amor hacia sus parejas. Hoy en día se le está dando la vuelta, aparentemente. Por desgracia, se comete el mismo error a la inversa. El feminismo, entendido desde el favoritismo de las madres por sus hijas, está creando males incluso mayores.
Mis recuerdos por desgracia refuerzan estos pensamientos. Muchos casos he conocido que jamás podré desvelar (¿o quizás si?). En todo caso, desde mi posición sólo puedo defender a las contadas personas que defendieron una igualdad de amor entre hombre y mujer, igualdad aplicada a todos los niveles, sin concesiones a falsos dogmas impuestos por la sociedad.
Sólo hay una igualdad. Sólo hay un amor verdadero. Sólo hay un tiempo para el amor.
Ese tiempo es siempre. Ese amor es total, y es igual para todos, y desde quien nos lo inspiró, el creador de todo lo visto y lo imaginable...
Y por supuesto, es libre. Sin daño.

Estoy de acuerdo contigo. Yo creo que esto nunca cambiará, siempre ha sido así a lo largo de la historia... amor pero egoísta, un amor lleno de odio, de rivalidades y enfrentamientos, de ideologías... y el amor, efectivamente, si es amor es libre y no hace daño. No está atado a nada y sólo los que quieran ver más allá de lo común o estipulado, podrán conocer su verdadero significado. Pero para eso uno necesita despojarse de viejos trajes, morir para volver a nacer como le dijo Jesús a Nicodemo. Y una que me gusta mucho de Juan Bautista: "No son sacrificios lo que quiere el señor, lo único que quiere es un corazón arrepentido y que cambiéis vuestros hábitos". Así de simple, pero se ve que cuesta entenderlo, pero sobre todo aplicarlo a diario.
ResponderEliminarEn definitiva, humildad es lo que se necesita. Una buena cura de humildad, todos la necesitamos. La humildad cura todo :) !
EliminarY ese debería ser el auténtico amor, un amor que se convierte en la vida misma, en nuestro día a día. Nuestra vida misma, se convierte en amor.
ResponderEliminarEn fin. Buenas noches!! :)
ResponderEliminarUn abrazo! Gracias por tus escritos, es un placer leerlos así de vez en cuando y poder reflexionar y responder lo que a uno en este caso a mí, me parece.