Un amigo sin querer
Un amigo sin querer.
Hay veces en la vida en que pasan cosas en que uno no se explica cómo funciona el mundo. Coincidencias o casualidades de la vida que dan lugar a absurdas anécdotas. A veces las rememoramos como si tuviéramos un momento de bajón o de nostalgia, otras como recuerdo a olvidar o de una pesadilla que deseamos no se repita nunca más. Meteduras de pata.
Hace ya hará años en que el que escribe estas líneas sufrió en sus carnes uno de esos cuentos absurdos. Una persona que empiezas a conocer, hablas, y sin más te vas adentrando en su mundo, su día a día, sus dificultades, penas, alegrías.
Ahí es cuando surge una amistad, o no. Cuando se ve un reflejo de uno mismo en el otro ser.
El problema es el engaño. El propio y el ajeno. El propio, por creer en la persona tal como ella pretende hacerte creer que es. El ajeno, en la propia forma de mentir del otro sobre él mismo. Quien se acaba haciendo más daño suele ser la persona que miente, pero nunca será consciente, y en el pecado está su penitencia. Eso que llaman "karma", a veces mal entendido como castigo divino, dentro de que forma parte de una fe que entiende de otra manera lo divino.
Un amigo sin querer. Una persona que se convierte parte de uno y sin embargo sólo es una vana ilusión producto de un engaño. A veces por necesidad, o soledad, a veces por vicio. No nos compete encontrar causas o juicios del comportamiento ajeno, pues la vida es corta para ello y es más triste ahondar en buscar una realidad dentro de la mentira. Quizás sea más simple acabar una amistad con otra mentira, aunque no sea lo honesto.
Hay en el mundo muchas formas de falsos amigos. Amigos por conveniencia o por ideología. Amigos que no son más que falsarios dispuestos a apuñalar por la espalda a la mínima oportunidad. No puede ser buen amigo de nadie alguien que sea mala persona, ni un asesino, de las muchas formas que existen hoy en día de asesinar o de guerrear. Ingenuo quien piense aún como si viviéramos en el s.XIX en donde se resolvían cuestiones por las armas.
Falsos amigos y falsos seres humanos que se dicen humanistas y que defienden el asesinato de seres inocentes o indefensos, sea dentro de los vientres de mujeres, sea en estado de postración o enfermedad, bajo una falsa justificación mal llamado "derechos". Un derecho debe regirse bajo ley universal humana y ésta no puede redactarse o interpretarse en forma u objeto de hacer daño a terceras personas. Resulta un perjurio vulnerar este principio, del que ninguna figura quedaría libre, siquiera que consienta que ocurra el daño.
Hoy en día el mundo, como en otras épocas, es una triste expresión de una minoría de poderes fácticos que buscan la dominación sobre el resto de la humanidad. La novedad es que esos falsos amigos, esos amigos sin querer, se están rebelando contra toda línea roja de razón existencial. Por otro, la reacción de las personas libres está siendo cada vez mayor. Quiera Dios que triunfe la libertad y la humanidad frente a quienes quieran esclavizarla, a cualquier precio.
Expreso mi libre y firme determinación de que no van a existir más personas en mi vida que sean amigos sin querer, sin amor y sin sentido. Determinación de acabar con todo aquello que lleve al odio y al mal, a cualquier coste. Porque estamos en guerra, una guerra no convencional y muy compleja, y estamos obligados a ganarla, no rendirnos ante la falsedad del mundo. Animo a todos a que no den un paso atrás frente a los auténticos facciosos que quieran destruir el amor, la libertad, la humanidad, la vida y la fe de las personas. Animo a que abran los ojos y dejen de ser esclavos.
"Los comunistas como los bárbaros, necesitan traidores que les abran las puertas" (Luis Carrero Blanco). Los falsos amigos, amigos sin querer...

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