Santos inocentes de hoy (II)

Santos inocentes de hoy (II)

Hace justo un año de una entrada con este nombre en donde tratábamos el tema de la nueva cultura de la muerte que se ha implantado en nuestra era.
En esta ocasión, venimos a completar la reflexión que se hizo el año pasado, pero esta vez dedicada también a los mayores, pues ahora definitivamente se les ha privado también del derecho a la vida, bajo un falso subterfugio de "muerte digna".

Recordar que es un día, que aunque tengamos esa costumbre de las bromas inocentadas, no es un día de risa porque está en verdad dedicado a aquel horrible episodio en que Herodes, por miedo a la profecía del Antiguo Testamento en que nacería de Belén un nuevo rey para su pueblo, ordenó asesinar a todos los recién nacidos del lugar. Como sabemos, José y María con el niño Jesús huyeron, avisados en sueños, a Egipto y de allí a Nazaret.

Un infanticidio aquel recordábamos muy gratuito, y estúpido, como podría pensar cualquiera, pero en nuestros tiempos es ya algo aceptado y generalizado el aborto. Incluso entre personas que reconocen que no lo harían pero que aceptan o defienden que otros lo puedan hacer. Es un concepto "interesante" (e interesado) el de defender "derechos" ajenos, sin contar en que se vulneran otros derechos esenciales y más importantes.

Para terminar con la vida de "un no nacido" nunca se cuenta con el consentimiento del feto-embrión. No puede expresarse, y aunque pudiera, sería un menor de edad. Peor, se le considera como un "órgano" de la mujer (embarazada) cuando su ADN es distinto y tiene su propio desarrollo vital, su propio corazón, etc.
Son las mismas personas que pretenden considerar que el menor puede "decidir" un cambio de sexo por su propia voluntad sin mediación de los padres. O abortar. En ambos casos, un sinsentido y vulneran principios base, niegan patria potestad pero pretenden conceder "licencia para matar" si el ser está dentro del vientre materno.

Peor aún, es cuestionable que la mujer que decida abortar, o el niño que decide cambiarse de sexo, lo haga en conciencia de que tome libremente esa decisión. En verdad, muchas veces por presión de terceras partes o por convicciones ajenas. O por pura y triste necesidad, familias que a causa de la crisis económica se han visto obligadas a abortar.
Todo esto debe ser tenido en cuenta en la siguiente cuestión: la eutanasia.

Sí, porque nuestros mayores desgraciadamente también son como niños. Privados de su mejor vigor físico, son por desgracia proclives a caer en enfermedades discapacitantes o perder el control de sus vidas. Dependen de terceros. Y muchas veces son esos terceros y no ellos mismos quienes deciden. 
De ahí que produzca cierta "hilaridad" (por decirlo de alguna manera) que se presente una ley de derecho de muerte digna, "libre", cuando muchas veces esas personas no van a poder expresar su consentimiento o no.

Muchas veces esos terceros son los familiares. Normalmente son los hijos, y muy especialmente, ciertas hijas, quienes tienen mayor ambición en interferir en el desarrollo de los acontecimientos. Hay muchos profesionales de la medicina que tendrían mucho que callar acerca de ciertas conversaciones con familiares. Hay muchas historias, y cercanas, en donde uno de los hijos ha tenido por su cuenta el tomar decisiones sin contar con sus hermanos o resto de familia. Y se ocultan ciertos detalles o se maquillan de cara al médico por intereses ocultos. 

Y es que muchas veces los mayores estorban o más allá de procurar a sus allegados de un suplemento económico a través de sus bien merecidas pensiones o por donaciones privadas, sin tener ningún derecho a ese cobro y a espaldas del resto de familiares (incluyendo trampas postreras con son origen de disputas futuras), no existe mayor amor que el que se manifiesta de cara a la galería. Estos son luego los que hacen campañas políticas a favor de la eutanasia (con ese falso postureo de la muerte digna) o bien se ocultan en la figura del falso fariseo cristiano (que adora al dinero sin querer confesarlo). Quiero pensar que son minoría.

Finalmente, en los médicos recae en último término esa responsabilidad, aunque ya la ley les va a eximir de todo cargo legal, por si ya no fuese bastante el drama que supone la jubilación masiva de médicos especialistas, la falta general de ética de nuestros tiempos, la cada vez mayor manipulación en el ámbito científico de investigación que se presta a fines políticos, la mercantilización de la sanidad a través de los visitadores (comerciales) que son quienes realmente asesoran a los médicos en los tratamientos a aplicar...

Con todo lo expuesto, queda demostrado que el derecho a "elegir" una muerte digna, ni es derecho, ni es libre, pues atenta contra el derecho a la vida que es irrenunciable sin excepciones (nadie tiene derecho a atentar ni contra su propia vida) ni puede ser libre al no haber ninguna garantía de estar libre de coacciones.
Un despropósito que forma parte de la nueva cultura de la muerte y de la ideología de género que niega la realidad de los sexos e insulta y humilla especialmente a la mujer al pretender insinuar que la feminidad es algo al alcance de un hombre y al mismo tiempo pretender hacer una falsa discriminación positiva a favor de éstas y de cualquier sucedáneo que pretenda presentarse como mujer cómo si éstas necesitaran esa limosna de lo que dirían el "patriarcado".

En la vida, y no en la muerte, está la auténtica libertad, y toda muerte planeada, es infame e indigna de quien vino al mundo por afán de vivir.





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