Noche de Reyes
Noche de Reyes
En una noche fría de invierno, en una acogedora casa de clase alta, reinaba el silencio. Pocos dirían que era víspera de reyes, la noche mágica con que sueñan todos los niños. La habitaban un matrimonio con un solo niño. Sus padres estaban fuera, cada uno por separado, y el niño sólo con una niñera.
Rodeado de toda clase de lujos, juguetes, este niño tenia una existencia llevaba por una agenda llena de actividades. Colegio, deporte, diversas clases, profesores de apoyo. Era un niño rico de clase bien al que no le faltaban siempre los mejores lujos. Cuando no tenia nada que hacer se entretenía con su móvil con juegos o conversando con amigos, llamemosle así.
En el fondo era un pobre niño rico. Apenas sin contacto con sus padres, sumergido en el ideal prototípico de esa novela de ciencia ficción en donde se pronosticaba que la humanidad acabaría sumida en una dictadura de deshumanización, este sería el hijo de un político o personaje de la élite social-cultural.
Muchos regalos, pero ninguna magia. Nadie en esa casa creía en aquella noche, ni en nada más allá de su arrogante suficiencia materialista. Pero aquella noche algo cambiaría. Se quedó un momento a solas en su cuarto, mirando por la ventana, cuando se le cae el móvil. Se pone algo encima y salta por ella con la excusa de cogerlo, pero la soledad y el hartazgo que sentía le anima a vagar por la calle. Una imprudencia. Sale de su casa sin que nadie lo vea y se dirige sin rumbo fijo buscando algo que ni sabe.
Llega a una casa vecina. Es una casa bastante más humilde, pero observa por las ventanas que hay luces, fiesta, personas reunidas cantando villancicos. Se acerca y se abre la puerta. La casa la habitaba un matrimonio con tres hijos, es el padre quien sale y se sorprende. Le pregunta donde vive y porque está sólo, le invita a pasar. Él le dice que está solo en casa toda la noche. Dada la circunstancia le prepara una cama para que pase la noche, y al día siguiente llevarle de vuelta.
Todos se acuestan. Los niños están expectantes porque es noche de Reyes. Nuestro protagonista les pregunta sobre ello y se extrañan. Ellos se duermen. Pero unas horas después el niño se desvela, y a hurtadillas camina por la pequeña casa. Oye un ruido y se esconde. Adivina la misteriosa presencia de personas que trastean por el salón armados con una pequeña luz. No llega a adivinar su forma, pero apenas al minuto habían desaparecido. Una ventana abierta.
Su mayor sorpresa sería ver que habían depositado cinco pequeños regalos bien envueltos. No entendía nada, habría creído que eran ladrones. No había querido creer en esas historias ridículas de los Reyes Magos y ahora se estaba lleno de dudas. Lleno de incertidumbre y en casa extraña prefiere volver a la cama.
Muy de mañana estaba el padre preparándose para llevar al niño de vuelta con sus padres, cuando le pregunta el niño sobre los regalos y que él no creía en los reyes magos. Él le dedica una sonrisa, y decide despertar antes a sus niños, los cuales saltan contentos en busca de sus regalos. Quiere que vea la escena. Y es que no eran unos regalos cualquiera. Eran en parte viejos juguetes.
- "En realidad son sus propios juguetes. No nos sobra el dinero y he visto por ejemplos con mis sobrinos los malcriaban todos los años con montañas de juguetes de los que se cansaban enseguida. Desde que tuvimos el primero les enseñamos a ser humildes. Todos los años jugamos a un juego: cada uno escoge un juguete para regalar a uno de sus hermanos, y yo hago de paje real (sonríe)."
- "Como las cosas no nos van muy bien y nos falta dinero, pues cambiamos un poco el juego y ahora escogen uno de sus propios juguetes para regalarselo a uno de sus propios hermanos. Así de paso los valoran y cuidan más, porque saben que los disfrutan entre todos."
Asombrado, el niño no dice nada y monta con el padre que lo lleva de vuelta a su casa. Ha aprendido una lección que por desgracia el tiempo se encargaría de olvidar. O no. No debemos nunca perder la esperanza de luchar por cambiar el mundo a mejor. A veces basta con una sola persona. Quien sabe si esa persona podría cambiar el mundo....
Todo es empezar con uno mismo. Feliz día de Reyes.
En una noche fría de invierno, en una acogedora casa de clase alta, reinaba el silencio. Pocos dirían que era víspera de reyes, la noche mágica con que sueñan todos los niños. La habitaban un matrimonio con un solo niño. Sus padres estaban fuera, cada uno por separado, y el niño sólo con una niñera.
Rodeado de toda clase de lujos, juguetes, este niño tenia una existencia llevaba por una agenda llena de actividades. Colegio, deporte, diversas clases, profesores de apoyo. Era un niño rico de clase bien al que no le faltaban siempre los mejores lujos. Cuando no tenia nada que hacer se entretenía con su móvil con juegos o conversando con amigos, llamemosle así.
En el fondo era un pobre niño rico. Apenas sin contacto con sus padres, sumergido en el ideal prototípico de esa novela de ciencia ficción en donde se pronosticaba que la humanidad acabaría sumida en una dictadura de deshumanización, este sería el hijo de un político o personaje de la élite social-cultural.
Muchos regalos, pero ninguna magia. Nadie en esa casa creía en aquella noche, ni en nada más allá de su arrogante suficiencia materialista. Pero aquella noche algo cambiaría. Se quedó un momento a solas en su cuarto, mirando por la ventana, cuando se le cae el móvil. Se pone algo encima y salta por ella con la excusa de cogerlo, pero la soledad y el hartazgo que sentía le anima a vagar por la calle. Una imprudencia. Sale de su casa sin que nadie lo vea y se dirige sin rumbo fijo buscando algo que ni sabe.
Llega a una casa vecina. Es una casa bastante más humilde, pero observa por las ventanas que hay luces, fiesta, personas reunidas cantando villancicos. Se acerca y se abre la puerta. La casa la habitaba un matrimonio con tres hijos, es el padre quien sale y se sorprende. Le pregunta donde vive y porque está sólo, le invita a pasar. Él le dice que está solo en casa toda la noche. Dada la circunstancia le prepara una cama para que pase la noche, y al día siguiente llevarle de vuelta.
Todos se acuestan. Los niños están expectantes porque es noche de Reyes. Nuestro protagonista les pregunta sobre ello y se extrañan. Ellos se duermen. Pero unas horas después el niño se desvela, y a hurtadillas camina por la pequeña casa. Oye un ruido y se esconde. Adivina la misteriosa presencia de personas que trastean por el salón armados con una pequeña luz. No llega a adivinar su forma, pero apenas al minuto habían desaparecido. Una ventana abierta.
Su mayor sorpresa sería ver que habían depositado cinco pequeños regalos bien envueltos. No entendía nada, habría creído que eran ladrones. No había querido creer en esas historias ridículas de los Reyes Magos y ahora se estaba lleno de dudas. Lleno de incertidumbre y en casa extraña prefiere volver a la cama.
Muy de mañana estaba el padre preparándose para llevar al niño de vuelta con sus padres, cuando le pregunta el niño sobre los regalos y que él no creía en los reyes magos. Él le dedica una sonrisa, y decide despertar antes a sus niños, los cuales saltan contentos en busca de sus regalos. Quiere que vea la escena. Y es que no eran unos regalos cualquiera. Eran en parte viejos juguetes.
- "En realidad son sus propios juguetes. No nos sobra el dinero y he visto por ejemplos con mis sobrinos los malcriaban todos los años con montañas de juguetes de los que se cansaban enseguida. Desde que tuvimos el primero les enseñamos a ser humildes. Todos los años jugamos a un juego: cada uno escoge un juguete para regalar a uno de sus hermanos, y yo hago de paje real (sonríe)."
- "Como las cosas no nos van muy bien y nos falta dinero, pues cambiamos un poco el juego y ahora escogen uno de sus propios juguetes para regalarselo a uno de sus propios hermanos. Así de paso los valoran y cuidan más, porque saben que los disfrutan entre todos."
Asombrado, el niño no dice nada y monta con el padre que lo lleva de vuelta a su casa. Ha aprendido una lección que por desgracia el tiempo se encargaría de olvidar. O no. No debemos nunca perder la esperanza de luchar por cambiar el mundo a mejor. A veces basta con una sola persona. Quien sabe si esa persona podría cambiar el mundo....
Todo es empezar con uno mismo. Feliz día de Reyes.

Estoy leyendo algunos más de tus artículos que no había llegado a leerlos todos, voy de poco en poco jeje!! Justo en esta noche de reyes, viene que ni al pelo este escrito. Es muy bonito por lo que transmite, esa sencillez y ese amor austero. Lo único que necesitamos todos en esta vida. Nada más. Y que a veces, puede surgir el cambio en una persona o dejarle una bonita huella por muy pequeña que pueda parecer, y quién sabe si desde esa su vida cambia. Se empieza a cultivar y nunca olvida lo aprendido. Porque quién quiere oír y ver, estará dispuesto. Y siempre habrá una persona entre un millón a la que le llegue esta gran idea!! :)
ResponderEliminarUn abrazo y felices reyes de paz y cambio interior!! Sigamos siempre en esa línea.
Leo ahora tu comentario con un poco de retraso (risas). Un pequeño ensayo literario de algo bastante ficticio. Pero me gustaba la idea desde un inicio, aunque siempre habrá a quien le parezca ridícula incluso. Me alegro mucho que te haya gustado. Con lo poco se vive más feliz, y sin compartir la vida no es vida ni es nada.
EliminarAunque sea tarde te deseo felices reyes y feliz año nuevo. Y esperemos que de cambio interior, ojalá. A tratar de mejorar que hay mucho por hacer.
Si le parece ridícula, es porque como decía Jesús (creo que era él jaja) no se les puede dar margaritas a los cerdos... para ellos es todo igual, el lodo y las flores 😅😂😂😂 así que, no se puede esperar demasiado. Sólo de los que sí quieren oír y ver...en fin, ojalá sí que falta nos hace...jaja..
EliminarUn abrazo
.
Eliminar