Una bandera no es un trapo, ni es lino
Una bandera no es un trapo, ni es lino
Dicen que a veces los enemigos de una nación sus habitantes son.
Envidia sana dan en las competiciones deportivas cuando,
tras una victoria, suena el himno en el podio y con respeto,
descubren sus cabelleras e incluso cantan al son de la música.
Hay himnos de todas las clases, pero suelen hablar de amor,
de amor a su país por encima de todas las diferencias.
Dicen que a veces una nación se pierde cuando nadie la defiende.
Enemigos todos tenemos en la vida, la vida es así, luchar debes,
para mantenerte en pie porque si no tu devenir es perder.
Lo mismo pasa con una patria. Necesita la defensa de todos.
Se puede estar de acuerdo o no con las ideas de unos o otros,
pero sin la unión de sus moléculas el árbol más grande cae.
Sin la unión no existiría la vida, ni nada.
Una bandera no es un trapo, ni es lino.
No es un mero trapo, es algo más, la unión de todos los patriotas,
la unión que nos hace fuertes y seguros ante el futuro.
¿Por qué menospreciarlo? ¿Por qué obliga al sacrificio?
Ay de aquellos que vanamente juran por ella, pues quien no cumple,
pierde valor su palabra ante el mundo y él mismo. Es un traidor.
Menos respeto pierde el cobarde, aun sin ser deseable para nadie.
Una bandera no es trapo, ni es lino.
Que fácil es hablar, que fácil es decorarse con la bandera de fondo.
Pura hipocresía la de aquellos que perjuran y calumnian de noche,
para sacar falsos discursos de paz y falsas promesas de día.
Que fácil es engañar a quienes están dispuestos a dejarse engañar.
Por amor al odio, al revanchismo, la envidia al exitoso, vagancia,
el deseo de aprovecharse del prójimo para sí. Y creerse superiores.
No perdamos tiempo, nuestro país nos necesita siempre. A todos.
No se trata de luchar en ninguna maldita guerra, es una lucha diaria.
Se lucha para sacar adelante a aquellos que no tienen con que vivir.
Para mejorar la vida de todos, para luchar contra las crisis,
los desastres, las maldades que nos asolan a todos como nación.
Se lucha para contribuir desinteresadamente en el progreso nacional,
sin tener que menoscabar el personal. Ante todo, cultivar el bien.
Dicen que a veces los enemigos de una nación sus habitantes son.
Envidia sana dan en las competiciones deportivas cuando,
tras una victoria, suena el himno en el podio y con respeto,
descubren sus cabelleras e incluso cantan al son de la música.
Hay himnos de todas las clases, pero suelen hablar de amor,
de amor a su país por encima de todas las diferencias.
Dicen que a veces una nación se pierde cuando nadie la defiende.
Enemigos todos tenemos en la vida, la vida es así, luchar debes,
para mantenerte en pie porque si no tu devenir es perder.
Lo mismo pasa con una patria. Necesita la defensa de todos.
Se puede estar de acuerdo o no con las ideas de unos o otros,
pero sin la unión de sus moléculas el árbol más grande cae.
Sin la unión no existiría la vida, ni nada.
Una bandera no es un trapo, ni es lino.
No es un mero trapo, es algo más, la unión de todos los patriotas,
la unión que nos hace fuertes y seguros ante el futuro.
¿Por qué menospreciarlo? ¿Por qué obliga al sacrificio?
Ay de aquellos que vanamente juran por ella, pues quien no cumple,
pierde valor su palabra ante el mundo y él mismo. Es un traidor.
Menos respeto pierde el cobarde, aun sin ser deseable para nadie.
Una bandera no es trapo, ni es lino.
Que fácil es hablar, que fácil es decorarse con la bandera de fondo.
Pura hipocresía la de aquellos que perjuran y calumnian de noche,
para sacar falsos discursos de paz y falsas promesas de día.
Que fácil es engañar a quienes están dispuestos a dejarse engañar.
Por amor al odio, al revanchismo, la envidia al exitoso, vagancia,
el deseo de aprovecharse del prójimo para sí. Y creerse superiores.
No perdamos tiempo, nuestro país nos necesita siempre. A todos.
No se trata de luchar en ninguna maldita guerra, es una lucha diaria.
Se lucha para sacar adelante a aquellos que no tienen con que vivir.
Para mejorar la vida de todos, para luchar contra las crisis,
los desastres, las maldades que nos asolan a todos como nación.
Se lucha para contribuir desinteresadamente en el progreso nacional,
sin tener que menoscabar el personal. Ante todo, cultivar el bien.

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