Una lágrima es solo una gota en el mar
Una lágrima es solo una gota en el mar
Una lágrima dejé caer, como cada día, al caer el sol, tras dejarme la vida en la vida.
Tras dejar mi sudor en mis quehaceres.
Una gota solo es una gota. El océano tiene millones de ellas. Una gota no vale nada para nadie.
Una lágrima tampoco vale nada para nadie. Es el rumor del viento que sopla en la estepa desierta, un mar invisible de llanto y soledad.
Nadie es amigo del sufrir. Por querer a fuerza del querer me quedé así, llorando penas en medio de ninguna parte, sólo y rodeado de un mar de gente.
Triste soledad en medio de la multitud. Soledad sin calma. Llanto sin sal. Consuelo de muchos, consuelo de nadie. Mis penas no son de nadie.
Hay lágrimas de alegría. Hay lágrimas de alegría. Esas lágrimas se valoran aún menos, y cuan difíciles son de procurar. Y eso que ésas, si merecen la pena.
Esas lágrimas son hermosas, como el rocío del alba, más hermosa aun es el alma con quien la compartas.
Esas lágrimas dan vida. Riegan la flor de la vida de nuestro ser. Esa rosa que aunque parezca igual que cualquiera, es especial.
Es nuestra rosa. De nadie más. Nunca dejes de regarla, con alegría, aunque la vida nos traiga tormenta de penas.
Una lágrima dejé caer, como cada día, al caer el sol, tras dejarme la vida en la vida.
Tras dejar mi sudor en mis quehaceres.
Una gota solo es una gota. El océano tiene millones de ellas. Una gota no vale nada para nadie.
Una lágrima tampoco vale nada para nadie. Es el rumor del viento que sopla en la estepa desierta, un mar invisible de llanto y soledad.
Nadie es amigo del sufrir. Por querer a fuerza del querer me quedé así, llorando penas en medio de ninguna parte, sólo y rodeado de un mar de gente.
Triste soledad en medio de la multitud. Soledad sin calma. Llanto sin sal. Consuelo de muchos, consuelo de nadie. Mis penas no son de nadie.
Hay lágrimas de alegría. Hay lágrimas de alegría. Esas lágrimas se valoran aún menos, y cuan difíciles son de procurar. Y eso que ésas, si merecen la pena.
Esas lágrimas son hermosas, como el rocío del alba, más hermosa aun es el alma con quien la compartas.
Esas lágrimas dan vida. Riegan la flor de la vida de nuestro ser. Esa rosa que aunque parezca igual que cualquiera, es especial.
Es nuestra rosa. De nadie más. Nunca dejes de regarla, con alegría, aunque la vida nos traiga tormenta de penas.

Qué precioso este escrito!! No lo había leído todavía y tiene mucha verdad, qué bonitas son esas lágrimas de felicidad, de risa... esas que sólo se experimentan en algunos momentos y como tú dices, esas siempre son compartidas. Es la vida, la vida debería ser compartir, ser amable y tratarnos siempre a nosotros y a los demás con dulzura, buenas palabras, buenos gestos, buenas caricias... de sinceridad.
ResponderEliminarDe buenas intenciones y con una mirada limpia, con confianza. A pesar de que nos traigan tormentas de penas como dices al final, nunca podemos perder la confianza en el bien de Dios y con ello, nuestro bien.
EliminarUn abrazo.