La senda de la oscuridad
La senda de la oscuridad
En mitad de la mañana un susurro recorrió mi ser. Una bocanada de aire estremeció mi piel.
Sentí algo que no sentía en mucho tiempo, una sensación, un sentimiento.
En medio del día sentí que todo se oscurecía, de pronto se apagó la luz. Todo sombras.
Una ausencia. Una presencia. Un despertar en medio del sueño.
Recordé aquel ayer, aquel lejano ayer. A veces pienso que todo fue un simple sueño.
Era todo felicidad, la felicidad de la tierna infancia, inocente y frágil. ¿Quién podía imaginar,
que un día no sería más que recuerdo borroso?
Y ahora estoy, recorriendo la senda en medio de nada. La senda de la oscuridad.
¿Qué fue de tí, bella flor?¿Qué fue de tu risa, tu vivaz presencia, tu alegre caminar?
Correteabas a mi lado, y yo a veces no me daba cuenta. Fuiste luz, y yo ciego.
Los años borraron todo aquello, y cuando despierto, veo triste que ya no estás.
Nunca más volverás. Sólo recuerdos son, de lo feliz que era a tu lado, y sin darme cuenta.
Quiero pensar que en otros verdes valles estás, igual que en mis recuerdos, feliz.
Quiero pensar que en otra vida esperanza habrá de volver a a tí. Mas mientras siga en pie,
el mundo aparte de mi mente esa idea, y me trae la realidad cruel en que tú no estás.
Y ahora estoy, recorriendo la senda en medio de nada. La senda de la oscuridad.
Sólo puedo pensar en que todo perdido está en manos de la oscuridad que todo ata,
mas hidalgo he de pensar en que otros como yo han de cometer el mismo error.
No, querido amigo, jamás desprecies el fruto del ayer, de quienes a tu lado moran.
Todo fue regalo del Señor de todo, y muchas veces nunca lo merecimos. Nunca desprecies.
Nunca dejes de querer a los que a tu lado están pues la vida les dura un suspiro.
Amigo, no hagas como yo, que en mares naufrago de tristeza. Recuerda que antes feliz era.
Y ahora estoy, recorriendo la senda en medio de nada. La senda de la oscuridad.
En mitad de la mañana un susurro recorrió mi ser. Una bocanada de aire estremeció mi piel.
Sentí algo que no sentía en mucho tiempo, una sensación, un sentimiento.
En medio del día sentí que todo se oscurecía, de pronto se apagó la luz. Todo sombras.
Una ausencia. Una presencia. Un despertar en medio del sueño.
Recordé aquel ayer, aquel lejano ayer. A veces pienso que todo fue un simple sueño.
Era todo felicidad, la felicidad de la tierna infancia, inocente y frágil. ¿Quién podía imaginar,
que un día no sería más que recuerdo borroso?
Y ahora estoy, recorriendo la senda en medio de nada. La senda de la oscuridad.
¿Qué fue de tí, bella flor?¿Qué fue de tu risa, tu vivaz presencia, tu alegre caminar?
Correteabas a mi lado, y yo a veces no me daba cuenta. Fuiste luz, y yo ciego.
Los años borraron todo aquello, y cuando despierto, veo triste que ya no estás.
Nunca más volverás. Sólo recuerdos son, de lo feliz que era a tu lado, y sin darme cuenta.
Quiero pensar que en otros verdes valles estás, igual que en mis recuerdos, feliz.
Quiero pensar que en otra vida esperanza habrá de volver a a tí. Mas mientras siga en pie,
el mundo aparte de mi mente esa idea, y me trae la realidad cruel en que tú no estás.
Y ahora estoy, recorriendo la senda en medio de nada. La senda de la oscuridad.
Sólo puedo pensar en que todo perdido está en manos de la oscuridad que todo ata,
mas hidalgo he de pensar en que otros como yo han de cometer el mismo error.
No, querido amigo, jamás desprecies el fruto del ayer, de quienes a tu lado moran.
Todo fue regalo del Señor de todo, y muchas veces nunca lo merecimos. Nunca desprecies.
Nunca dejes de querer a los que a tu lado están pues la vida les dura un suspiro.
Amigo, no hagas como yo, que en mares naufrago de tristeza. Recuerda que antes feliz era.
Y ahora estoy, recorriendo la senda en medio de nada. La senda de la oscuridad.
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